La fotografía llegó a Medellín a mediados del siglo XIX. En un principio, los fotógrafos fueron personas de la élite, pues para aprender y practicar este nuevo oficio se requería tener suficientes conocimientos académicos que les permitieran comprender y seguir los complejos procesos fotográficos (usualmente en otro idioma), y tener los recursos para importar los costosos equipos y materiales fotográficos; por todo esto, hacerse un retrato fotográfico era algo costoso, al que solo podían acceder algunos privilegiados. Pocas décadas después, y gracias al ingenio popular, aparece la fotografía del ‘poncherazo’, ‘minutera’ o ‘fotoagüita’, y con él un nuevo tipo de fotógrafo: el ambulante. Este fotógrafo se ideó una sencilla cámara fotográfica que tenía solo lo elemental: la cámara oscura y un lente.

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Camara de gran formato

El término “gran formato” se aplica a todas las cámaras que usan película en hojas sueltas de más de 9 x 12 cm. aproximadamente.

Se construyen de muchas formas y tamaños diferentes, aunque comparten algunas características. El cuerpo está formado por un fuelle extensible sujeto entre los paneles anterior y posterior. El panel anterior lleva el objetivo y el posterior un vidrio esmerilado que se cambia por un chasis con película al hacer la exposición. Los objetivos son intercambiables y disponen de diafragma y obturador. En la pantalla de enfoque la imagen se ve boca abajo e invertida lateralmente, aunque algunas cámaras aceptan la instalación de un capuchón de enfoque con un espejo que la coloca boca arriba.

 

Las cámaras de gran formato reciben diferentes denominaciones que se caracterizan por su poca precisión. La distinción más clara es la que se hace entre cámaras monorraíl y de carril doble. Las primeras van montadas sobre un tubo (el raíl) muy sólido a lo largo del que se deslizan los paneles anterior y posterior, que disponen de los correspondientes mandos de enclavamiento. Garantizan el mayor grado posible de control sobre la imagen, disponen de todos los movimientos y permiten una gran extensión por acoplamiento de varios fuelles y raíles. Las de carril doble tienen un panel posterior fijo ante el que se extienden una base con un par de carriles sobre los que se desliza el panel del objetivo. La base se pliega sobre el panel posterior, de forma que la cámara, cuando no se usa, es relativamente pequeña y más o menos portátil. Este diseño permite menos movimientos que el monorraíl, movimientos que con frecuencia se limitan al descentramiento del panel del objetivo.

 

Visor de pantalla

 

En las cámaras antiguas (las de placas), el visor que se usaba era una gran lámina de cristal esmerilado (deslustrado) que iba situada en el respaldo de la cámara. Justo antes de realizar la foto, este cristal era sustituido por la placa tratada con la emulsión fotosensible.

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Cámara réflex de objetivos gemelos

Las cámaras réflex de objetivos gemelos normalmente conocidas como TLR (del inglés Twin lens reflex) son aquellas cámaras que disponen de dos objetivosgemelos en cuanto a distancia focal, aunque el superior carece de diafragma y de obturador. La misión de este objetivo es únicamente ofrecer una imagen al visor. Ofrecieron en su día una alternativa a las cámaras réflex de objetivo único (SLR).

La imagen para el visor se forma sobre un cristal horizontal situado en la parte superior de la cámara, por lo que la postura idónea que ha de adquirir el fotógrafo es situar en la cintura y mirar desde arriba.

Por motivos prácticos todas las TLRs son cámaras de carrete, principalmente usando formato 120, aunque muchas otras utilizan otros formatos. No existen cámaras multipropósito con objetivos gemelos, dado que se dejaron de producir con la generación de fotografía digital. La única excepción es la Rollei Mini-Digi, destinada a coleccionistas por su elevado precio e introducida en 2004.

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